Estamos muy mal cuando podríamos estar mejor


 

Paso mis días viajando entre incertidumbres y pensamientos que vienen y se van de mi cabeza minuto tras minuto, pero lo que más recurre en visitar es este pensamiento que se basa en aquel adagio popular: es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el ojo propio.

 

Esta es una realidad que podemos extrapolar no solo a una realidad país sino a nuestra realidad personal, que es la que más me interesa, tanto para mí como para ti que puedas estar leyendo esto, porque es mas fácil cambiar nuestra realidad personal, que la realidad del colectivo.

 

Estoy segura que no soy la única que se afronta a una diversidad de problemas que resulta tan abrumante como el “mar de basura” ubicado entre Guatemala y honduras. Estos problemas se pasean en todos los ámbitos de nuestra vida, dilemas existenciales, problemas con la pareja, problemas familiares, circunstancias que nos afectan -en especial si eres venezolano- como falta de dinero, dificultad para conseguir alimentos, medicinas, y la lista puede ser interminable.

 

Muchas de estas circunstancias nos generan varias emociones, y ya que las menciono me parece importante aquí dejarles una tabla periódica de emociones.

 

Hay muchísimas emociones aparte de las que serian emociones básicas como podemos ver, pero vamos a detenernos en revisar algunas de las que pueden aparecer cuando tenemos un problema.

Decepción, pesimismo, tristeza y miedo.

 

Empecemos a hablar por una de las más importantes -para mí- y de las que tenemos que estar muy conscientes de cuando llega a nosotros.

 

El miedo

 

Creo que el miedo no es lo que nos han dicho de él. Seguro que alguna vez has escuchado o te han dicho “no tengas miedo” y no puedo estar más en desacuerdo con esta frase. No se trata de que no lo tengas, el miedo es necesario, porque nos alerta sobre posibles peligros para nuestra integridad física o psicológica, así que lo peor que podemos hacer es negar de él. Pero a la vez que el miedo puede detenernos también puede impulsarnos cuando sabemos cómo manejarlo y logramos esto cuando somos conscientes de que el miedo existe y lo desciframos por completo. Por ejemplo, cuando tienes miedo a ser improductivo, en vez de paralizarte y quedarte viendo televisión, hazte consciente de tu miedo, y date la oportunidad de demostrarte que puedes ser productivo al trazarte tareas pequeñas y cumplirlas.

 

Y asi mismo pasa con la tristeza y con las demás emociones. Es muy importante vivirlas de una manera consciente para poder trabajar con ellas en vez de dejar que ellas nos aparten de aquello que deseamos.

 

La respuesta a todos esos problemas que tenemos estarán siempre en nosotros

 

Este adagio popular de que solo se ve la paja en el ojo ajeno y no en la viga del propio, viene porque tenemos la tradición de escrudiñar en la vida ajena todos los problemas y extraerlos uno a uno pero somos incapaces de revisar que está pasando dentro de nosotros.

Es más fácil echarle la culpa a alguien que tiene más posibilidades económicas de mi realidad financiera que hacerme cargo de mis propios resultados.

Es mas fácil hacerme la victima que afrontar el problema y asumir mi responsabilidad en el asunto.

Es mas fácil hablar de que el otro es mal ciudadano porque para su carro sobre la raya de cruzado cuando la luz esta en rojo pero es quien como peatón cruza cuándo y por donde quiere.

 

Realmente si es mas fácil, mirar a otro porque es menos amenazador, pero mirar hacia fuera nunca podrá hacer un cambio en tu realidad, mientras que mirar hacia dentro no va a cambiar la realidad colectiva, pero tu vida será completamente diferente, y eso que veías ahora lo veras de otra manera.

 

No importa que el mundo exterior no cambie, si yo cambio, todo será diferente.

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